Aquí podrás encontrar una serie de pasajes bíblicos que leyéndolo repetitivamente podrás entender con mayor claridad, puedes tener un cuaderno de apuntes y ver que estas aprendiendo al leerlo.
CONSEJO
Hace muchos años me encontraba leyendo algo que no entendía lo leí una vez y otra vez hasta que en la cuarta lectura, todo se me hizo más claro. Así que vamos a leer la palabra de Dios repetidamente, no podemos leer la palabra de Dios a la ligera por lo que te invito a leer cada pasaje de la palabra de Dios 4 veces .
el Señor te muestre lo que quiere hablarte a través de su palabra.
En esos días el emperador Augusto ordenó que se levantara un censo de todo el mundo habitado. Este primer censo se levantó cuando Cirenio era el gobernador de Siria. Por lo tanto, cada uno tenía que ir a inscribirse a su propio pueblo. Entonces José también salió del pueblo de Nazaret de Galilea. Se fue a Judea, a Belén, al pueblo del rey David, porque era descendiente de él. Se registró con María, quien estaba comprometida con él. Ella estaba embarazada y mientras estaban allí, llegó el momento de que diera a luz. Al nacer su hijo primogénito, lo envolvió en retazos de tela y lo acostó en un pesebre dentro de la casa, porque no había ningún lugar para ellos en el cuarto de huéspedes. Cerca de ahí había algunos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando su rebaño. Y se les apareció un ángel del Señor. El esplendor de la presencia del Señor los rodeó y se aterrorizaron. Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, traigo buenas noticias que les darán mucha alegría a todos. Hoy en el pueblo del rey David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Como señal, encontrarán a un bebé envuelto en retazos de tela, acostado en un pesebre». De repente, junto al ángel, apareció una gran multitud de ángeles del cielo, y todos alababan a Dios: «¡Alaben a Dios en los cielos! ¡Que haya paz en la tierra para la gente que agrada a Dios!» Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron entre ellos: «Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido y lo que el Señor nos ha anunciado».
Lucas 2:1-15
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